Georgia y Armenia 2026 (I) |
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Del 01 al 12 de mayo
PARTICIPANTES: Paco Bustamante, Manolo Arribas, Juanma Domínguez y Quique Marcelo
| CRÓNICA GEORGIA (Parte I) |
CRÓNICA (Parte II) |
CRÓNICA (Parte III) |
A comienzos de año, y siguiendo la tradición iniciada el año anterior con nuestro viaje a Marruecos, mi buen amigo Paco Bustamante y yo empezamos a darle vueltas a un nuevo destino donde disfrutar de sus lindezas faunísticas. Pronto surgieron varias opciones sobre la mesa: la isla griega de Lesbos, Polonia y, sobre todo, dos países del Cáucaso que rápidamente captaron nuestra atención, Georgia y Armenia. Georgia, situada entre Europa oriental y Asia occidental, es un país caucásico de unos 69.000 km² y cerca de 3,7 millones de habitantes. Independiente de la Unión Soviética desde 1991, destaca por sus impresionantes paisajes montañosos, su gran diversidad cultural y una naturaleza todavía muy salvaje, especialmente en las regiones próximas al Gran Cáucaso. Armenia, por su parte, es un país más pequeño y montañoso, con algo menos de 30.000 km² y cerca de 3 millones de habitantes. También independiente desde 1991 tras la desaparición de la URSS, posee una enorme riqueza histórica y cultural, siendo considerado el primer Estado en adoptar oficialmente el cristianismo como religión en el año 301. Sus paisajes abruptos, cañones y estepas de montaña convierten al país en un lugar especialmente atractivo para la observación de fauna. La idea inicial incluso contempló combinar Polonia con Georgia y Armenia, visitando el bosque de Białowieża antes de adentrarnos en el Cáucaso. Sin embargo, pronto vimos que lo más sensato era centrarnos únicamente en Georgia y Armenia, dejando Polonia para otro viaje más específico. A la aventura se sumaron rápidamente Manolo y Juanma, completando así el grupo de valientes. Con el destino ya decidido, compramos los vuelos en enero. Viajaríamos con Pegasus desde Madrid hasta Tiflis, capital de Georgia, haciendo escala en Estambul. Más adelante volaríamos con FlyOne hasta Ereván, capital de Armenia, para regresar finalmente a Madrid desde allí, nuevamente vía Estambul. Poco antes de partir surgió cierta inquietud debido al conflicto de Oriente Medio, que amenazó con alterar nuestros planes. Durante semanas seguimos con atención la situación y consultamos varias veces las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, aunque afortunadamente todo se estabilizó en los días previos al viaje. Así, el 30 de abril emprendimos finalmente rumbo a Tiflis. Antes incluso de comenzar la aventura tuvimos que modificar la ruta prevista. Las previsiones meteorológicas anunciaban fuertes nevadas en Stepantsminda, al norte de Georgia y junto a la frontera rusa, uno de los grandes objetivos faunísticos del viaje. Para evitar problemas decidimos adelantar la visita a esta región, una decisión que acabaría marcando el inicio de nuestra experiencia caucásica. A continuación encontrarás el relato diario de nuestra aventura con un resumen de la fauna observada y fotografiada. También, estos mapas donde se pueden ver los lugares visitados en cada país, así como, enlaces a todas las "FOTOS DE LA FAUNA DE GEORGIA Y ARMENIA" y a eBird_Georgia y eBird_Armenia que documentan las especies vistas en cada lugar de este atractivo viaje. |
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![]() ARMENIA - Pincha en el mapa para agrandarlo |
| Día 1 de mayo |
| Primer contacto con el Cáucaso |
Por fin llegó el día marcado en el calendario, 30 de abril. Salida de Madrid a las 14:30 hacia Turquía, y después, tras un vuelo nocturno con cinco horas de escala en Estambul, aterrizamos en Tiflis de madrugada. Recogimos el Toyota Fortuner de alquiler y, sin apenas detenernos, pusimos rumbo a Stepantsminda, a unas tres horas y media de carretera. El cansancio era evidente, pero las ganas de empezar podían más. Durante el ascenso por la Georgian Military Road ya aparecieron las primeras aves interesantes. En el puerto de Gudauri varias Alondras Cornudas (Eremophila alpestris) se posaron junto a la carretera, acompañadas de Bisbitas alpinos (EAnthus spinoletta) y otros pájaros que no logramos identificar mientras seguíamos avanzando hacia el norte. Llegamos a Stepantsminda sobre las 9:45, con frío, viento y un ambiente bastante desapacible. Aun así, antes incluso de entrar al pueblo hicimos una primera parada junto a un café de carretera, y allí llegó uno de los grandes momentos del día: nada más bajar del coche apareció, a escasos metros, uno de los objetivos del viaje, el Colirrojo de Güldenstädt (Phoenicurus erythrogastrus). En la zona llegamos a ver más de una decena de ejemplares, junto a abundantes Cornejas cenicientas (Corvus cornix) y Mosquitero común (Phylloscopus collybita). Más tarde visitamos Pansheti Mineral Pool, donde observamos Mirlo capiblanco (Turdus torquatus amicorum), Cuervo grande (Corvus corax), Buitre leonado (Gyps fulvus), Busardo Moro (Buteo rufinus), Collalba gris (Oenanthe oenanthe) y otra vez algún Colirrojo de Güldenstädt más. El resto de la mañana lo dedicamos a las laderas del monte Kuro, buscando a otro de los retos del viaje, el Perdigallo caucasiano (Tetraogallus caucasicus), pero a aquellas horas ya no cantaban desde los riscos, aunque el lugar nos regaló observaciones de Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris). Después de tantas horas sin dormir, una parada para comer en el centro de Stepantsminda era ya obligatoria. Por la tarde coincidimos con José Márquez y Sergio, dos colegas pajareros que también recorrían la zona. Habíamos quedado con ellos en la presa cercana al pueblo y pronto apareció el pájaro que íbamos a buscar allí, una pareja de Treparriscos (Tichodroma muraria) alimentándose entre las rocas y los muros de la presa. Allí también vimos Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus), etc. A última hora intentamos localizar al Camachuelo grande (Carpodacus rubicilla) en unas praderas de montaña al este de Stepantsminda, aunque una intensa tormenta nos obligó a refugiarnos en los coches. Cuando la lluvia dio una tregua nos desplazamos a Sno Gorge, donde aún tuvimos tiempo de observar Mosquitero montano (Phylloscopus sindianus lorenzii), muchas Lavanderas boyeras de la subespecie nominal (flava), y de nuevo, Mirlo acuático europeo, además de una especie de rana, común en areas de montaña del Cáucaso, la Rana macrocnemis (Rana macrocnemis). Agotados tras casi dos días sin descanso, terminamos la jornada en el Ketino’s Hotel: cena rápida, ducha y a dormir. |
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| Día 2 de mayo |
| 2º día en Stepantsminda |
A las 6:00 de la mañana ya estábamos de nuevo en las laderas del monte Kuro, esta vez con la esperanza de conseguir una buena observación del Perdigallo caucasiano (Tetraogallus caucasicus), una de las grandes joyas del viaje. Allí coincidimos otra vez con varios birders conocidos el día anterior, entre ellos Ana y Saúl, y poco después también llegaron José y Sergio. Los perdigallos se escuchaban perfectamente desde los riscos, pero verlos era otra historia. Tras más de una hora de espera, José y Sergio decidieron marcharse hacia unas laderas pedregosas al noreste de Stepantsminda, avisados por unos observadores belgas que estaban fotografiando Camachuelos grandes (Carpodacus rubicilla). Nosotros dudamos, pero finalmente optamos por quedarnos intentando el perdigallo, una decisión de la que nos acordaríamos durante el resto del viaje. La mañana, al menos, dejó buenas observaciones: Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), Treparriscos (Tichodroma muraria) e incluso un par de Gallos lira caucasianos (Lyrurus mlokosiewiczi), que alegraron la larga espera. Finalmente, cuando ya pensábamos marcharnos, dos perdigallos cruzaron volando la parte alta de la montaña, dejándonos al menos una buena observación, aunque imposible de fotografiar. Después nos desplazamos rápidamente a la zona de los Camachuelos grandes, pero allí ya no hubo suerte. Eso sí, el lugar produjo otras especies interesantes como Busardo ratonero de estepa (Buteo buteo vulpinus), Bisbita arbóreo (Anthus trivialis), Mosquitero montano (Phylloscopus sindianus lorenzii) y Águila real (Aquila chrysaetos). La jornada aún tuvo un pequeño episodio mecánico: una rueda del coche perdía aire y nos obligó a recorrer varios talleres hasta encontrar uno donde pudieran repararla. Con el problema solucionado paramos en Kobi, donde buscamos Treparriscos, pero no apareció aún siendo un buenísimo lugar para dar con él. pero en su lugar aparecieron Escribano hortelano (Emberiza hortulana), Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), Acentor común (Lanius collurio), Serín frentirrojo (Serinus pusillus) y un espectacular Chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus) que levantamos casi bajo nuestros pies y terminó posado en la rama de un árbol cercano. Tras comer en Stepantsminda volvimos a recorrer Sno Gorge, esa garganta realmente espectacular junto al río Snotskali. Allí pudimos observar especies muy interesantes como, Bisbita gorjirrojo (Anthus cervinus), Lavandera cetrina (Motacilla citreola), Abubilla europea (Upupa epops) y de nuevo Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus), etc. La última intentona del día para el Camachuelo grande (Carpodacus rubicilla) estuvo cerca de darnos una alegría completa. Paco y Juanma lograron ver fugazmente una pareja mientras Manolo y yo peinábamos sin éxito el pequeño bosque de espinos donde acostumbraban a alimentarse. Aquella noche, ya de regreso en el Ketino’s Home, tomamos una decisión importante: prolongar nuestra estancia en Stepantsminda un día más. Eso significaba renunciar a visitar el Monasterio David Gareji, al sur de Tiflis, pero viendo lo esquivo que estaba resultando el Camachuelo grande, parecía la mejor elección posible. |
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| Día 3 de mayo |
| El esquinazo del camachuelo |
A las 5:30 volvió a sonar el despertador. Después de dos días de intentos, el Camachuelo grande seguía siendo nuestra principal preocupación. Como ya era costumbre, bajamos al comedor del Ketino’s Home y encontramos el desayuno preparado pese a lo temprano de la hora. Media hora después ya estábamos de nuevo en las laderas pedregosas donde del este de Stepantsminda, donde se les había visto las últimas veces a estos pájaros, según ebird. Nada más llegar nos repartimos para cubrir más terreno. La estrategia dio resultado cuando Manolo y yo levantamos un ejemplar que se encontraba alimentándose en el suelo. El ave se posó brevemente en un árbol cercano; Manolo consiguió fotografiarlo y yo apenas pude verlo unos segundos con los prismáticos antes de que desapareciera entre los espinos para no volver a verlo más. ¡¡¡A qué poquito me supo ese avistamiento!!! La mañana cambió de rumbo cuando José Márquez y Sergio nos avisaron por WhatsApp de que estaban viendo un Perdigallo caucasiano (Tetraogallus caucasicus) en las laderas del monte Kuro. No lo dudamos y nos dirigimos inmediatamente hacia allí. Al llegar, el ave seguía posada en el mismo risco donde llevaba más de veinte minutos cantando. A través del telescopio la observación fue magnífica y, aunque fotografiarlo resultó complicado por la distancia, disfrutamos enormemente de una de las especies más emblemáticas del Cáucaso. En la zona también observamos Mirlo capiblanco (Turdus torquatus amicorum), Roquero rojo (Monticola saxatilis) y Bisbita alpino (Anthus spinoletta). Mientras buscábamos Pardillos piquigualdos en una ladera cercana, encontré sobre un nevero unas huellas frescas de Oso pardo (Ursus arctos), probablemente de un ejemplar que había pasado por allí durante la noche. Fue inevitable detenerse unos segundos a imaginar al gran plantígrado recorriendo aquellas montañas en la oscuridad. Con la tarea cumplida, regresamos una vez más a la zona del Camachuelo grande (Carpodacus rubicilla), pero tras más de una hora prospectando el terreno, de nuevo no obtuvimos ningún resultado. Para colmo, al abandonar el lugar descubrimos que volvíamos a tener una rueda pinchada, por lo que tocó regresar al mismo taller del día anterior para solucionar nuevamente el problema. Después de comer en un restaurante del centro de Stepantsminda, donde degustamos varios platos tradicionales georgianos realmente sabrosos, dedicamos la tarde a seguir explorando los alrededores. Comenzamos por el monasterio de Gergeti, uno de los lugares más emblemáticos de la región. A esas horas la afluencia de visitantes era enorme y la nieve acumulada impedía avanzar por buena parte de los senderos, aunque todavía pudimos observar Pardillo piquigualdo (Linaria flavirostris), Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y Alondra cornuda (Eremophila alpestris). Posteriormente volvimos a Sno Gorge, que se había convertido en uno de nuestros rincones favoritos de Stepantsminda. Allí aparecieron de nuevo Bisbita gorjirrojo (Anthus cervinus) y Lavandera cetrina (Motacilla citreola), además de Curruca zarcerilla (Curruca curruca), Agateador euroasiático (Certhia familiaris), Mito común (Aegithalos caudatus alpinus) y un Andarríos chico (Actitis hypoleucos) alimentándose en la orilla del río. Al más tarde, un precioso Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) pasó volando a baja altura sobre nosotros, mientras los alrededores resonaban con el incesante coro de la Rana macrocnemis (Rana macrocnemis), muy abundante en las zonas húmedas de la garganta. Para terminar la jornada realizamos una última intentona al Camachuelo grande. Sin embargo, una vez más el ave decidió no aparecer. Al menos la espera estuvo amenizada por varios Buitres leonados (Gyps fulvus), un Azor euroasiático (Accipiter gentilis) y un buen grupo de Tur del Cáucaso occidental (Capra caucasica), observados en las laderas más escarpadas de la montaña. Ya sin luz y sin tiempo para más, regresamos por última vez al Ketino’s Home. Una buena ducha, una cena reconfortante y la edición de la lista del día que iba creciendo a pasos acelerados. |
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| Día 4 de mayo |
| Despedida de Stepantsminda, Ananuri fores y descubrimiento de Ponichala reserve |
Camachuelo grande (foto Manolo Arribas) |
La mañana comenzó con un último intento para resolver la asignatura pendiente que nos dejaba Stepantsminda. El Camachuelo grande (Carpodacus rubicilla) seguía resistiéndose y todavía nos quedaba una última oportunidad antes de abandonar la zona. Como cada día, desayunamos temprano en el Ketino’s Home y nos dirigimos al mar de espinos donde habíamos invertido tantas horas durante las jornadas anteriores. Sin embargo, tras más de tres horas de búsqueda, el resultado fue el mismo. Ni rastro del camachuelo. Al menos la espera estuvo amenizada por varias observaciones interesantes, entre ellas Gavilán común (Accipiter nisus), Cuco común (Cuculus canorus), Aamachubejaruco europeo (Merops apiaster), Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) y Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Finalmente asumimos la derrota y decidimos poner rumbo al sur. Había llegado el momento de despedirse de las montañas del Gran Cáucaso. Recogimos las maletas y emprendimos el largo viaje hacia Tiflis. Intentamos hacer una parada en el puerto de Gudauri, pero una combinación de tráfico intenso y una espesa niebla nos obligó a continuar. Desde la ventanilla del coche apenas pudimos distinguir algunas Alondras cornudas (Eremophila alpestris) y una solitaria Collalba gris (Oenanthe oenanthe). La siguiente parada tuvo mucho más éxito. Nos detuvimos en los bosques de Ananuri, una agradable masa forestal dominada por carpes y muy bien conservada. Allí buscábamos dos especies concretas: el Pamachuapamoscas semicollarino (Ficedula semitorquata) y el Pamachuapamoscas papirrojo (Ficedula parva). Ambos aparecieron con relativa facilidad y nos brindaron excelentes observaciones. Junto a ellos también vimos Curruca zarcerilla (Curruca curruca), Camachuurruca capirotada (Curruca atricapilla), Trepador azul (Sitta europaea) y otras especies forestales habituales. Aprovechamos además para comer y descansar un rato antes de continuar camino. Por la tarde llegamos a la reserva de Ponichala, situada al sureste de Tiflis. Este espacio protegido está formado por lagunas, carrizales, bosques de ribera y zonas húmedas asociadas al río Mtkvari, constituyendo uno de los enclaves más importantes para las aves acuáticas y migradoras en los alrededores de la capital georgiana. La visita superó ampliamente nuestras expectativas. En pocas horas observamos Pamachuico mediano (Dendrocoptes medius), Oamachuropéndola europea (Oriolus oriolus), Camachuarraca europea (Coracias garrulus), Papamoscas papirrojo (Ficedula parva), Pamachuato colorado (Netta rufina), Eamachustornino pinto (Sturnus vulgaris), Gamachuavilán griego (Accipiter brevipes), Pamachuico sirio (Dendrocopos syriacus) y Pamachuo euroasiático (Picus viridis), además de muchas otras especies difíciles de enumerar. Entre los mamíferos destacó un confiado Camachuoipú (Myocastor coypus), al que observamos acicalándose tranquilamente en la orilla de una de las lagunas. Al terminar la visita, todos coincidimos en la misma reflexión: de haber conocido antes el potencial de Ponichala, probablemente le habríamos dedicado una jornada completa. Había resultado ser uno de los lugares más sorprendentes de Georgia para la observación de aves. Ya de noche llegamos a nuestro nuevo alojamiento, el Kopala Tskneti, situado a pocos kilómetros del destino previsto para la mañana siguiente. Tras una jornada larga de carretera, despedidas y nuevos descubrimientos, una buena cena y una ducha fueron suficientes para caer rendidos en la cama. |
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Camachuelo grande (foto Manolo Arribas) |
Fotos de la fauna de GEORGIA y ARMENIA |
CRÓNICA (Parte II) |
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