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Georgia y Armenia (II)2026

 

CRÓNICA GEORGIA
CRÓNICA ARMENIA
(Parte II)

Día 8 de mayo
Perdigallos, osos y la Collalba afgana

Después de la jornada perdigallo

Monte Gndasar


Buscando al perdigallo


Oso pardo


Perdigallo del Caspio



Cabra bezoar

Nuevo madrugón, y de los que se arrastran durante todo el día. A las 4:30 ya estábamos en pie porque hoy tocaba subir hasta el entorno del monte Gndasar, una zona de alta montaña donde tenemos que llegar a una planicie a unos 2.500 metros de altitud, con grandes laderas rocosas, nieve y extensas zonas abiertas. Un territorio duro y remoto, ideal para algunas de las especies más especializadas de las montañas armenias. Nuestro objetivo principal era el Perdigallo del Caspio (Tetraogallus caspius).

Después de un par de horas de conducción por una carretera de montaña no apta para todos los coches ni conductores, durante las que tuvimos que vadear algún que otro "riachuelo" (ver video), llegamos a una planicie de alta montaña. Frente a nosotros se levantaba una montaña rocosa todavía bastante cubierta de nieve. Era allí donde esperábamos encontrar al perdigallo.

Nada más llegar comenzamos a escuchar a lo lejos su característico reclamo, aunque parecía proceder de una zona muy alejada. Mientras intentábamos localizarlo con los telescopios, Manuk nos dio una sorpresa mucho mayor: descubrió dos Osos pardos (Ursus arctos) ascendiendo por una ladera nevada. Estuvieron bastante rato a la vista antes de desaparecer entre las rocas, pero el encuentro aunque lejano, fue espectacular.

Más tarde conseguimos localizar al ansiado Perdigallo del Caspio (Tetraogallus caspius), encaramado en la punta de una roca, muy, muy lejos. A la postre sería el único ejemplar que conseguiríamos observar durante todo el viaje. Las fotografías dejan perfectamente claro la distancia a la que se encontraba, además del fuerte contraluz al tener el sol justamente enfrente, pero poco importaba. Estábamos en una montaña perdida, rodeados de nieve y silencio, contemplando a un animal extraordinariamente adaptado a aquel ambiente extremo. La experiencia de encontrarnos allí, frente a él, era mucho más importante que la fotografía.

Poco después descubrimos también un grupo de Cabras bezoar (Capra aegagrus) moviéndose por las laderas. Y, mientras Manuk continuaba rastreando la montaña con el telescopio, localizó también dos lobos (Canis lupus) que desaparecieron rápidamente entre las rocas y que no llegamos a observar.

La mañana estaba siendo muy productiva y, además de los grandes protagonistas, pudimos disfrutar de especies como Gavilán común (Accipiter nisus), Oropéndola europea (Oriolus oriolus), Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), Abejaruco europeo (Merops apiaster) y Alondra totovía (Lullula arborea), entre otras.

Nuestro siguiente destino fue el monasterio de Noravank, uno de los lugares más espectaculares de Armenia, enclavado entre las paredes rojizas de un profundo cañón. Aquí cambiábamos por completo de paisaje: de las montañas nevadas pasábamos a un ambiente mucho más árido y rocoso.

Nuestro objetivo era encontrar la escasa Collalba afgana (Oenanthe chrysopygia). Nos costó un poco localizarla, pero finalmente dimos con ella y pudimos disfrutar de magníficas observaciones y fotografías. Por la zona también vimos Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), Perdiz chúcar (Alectoris chukar), Pico sirio (Dendrocopos syriacus), Escribano montesino (Emberiza cia), etc.

Justo antes de parar a comer encontramos en la carretera un precioso Lagarto de cristal de Pallas (Pseudopus apodus apodus) que intentaba cruzarla. Nos detuvimos para retirarlo del asfalto y ponerlo a salvo. Un magnífico animal que, por unos instantes, se convirtió en el protagonista de nuestra jornada.

La parada para comer tampoco estuvo exenta de observaciones. Desde el restaurante conseguimos localizar a lo lejos un Águila moteada (Clanga clanga) y en la laguna pegada al comedor, varios Galápagos del Caspio (Mauremys caspica). Una vez montados en el coche, justo al salir, apareció un bonito macho de Pájaro moscón europeo (Remiz pendulinus), completamente enfrascado en la recolección de materiales para construir su nido.

Por la tarde, antes de llegar a nuestro siguiente alojamiento, hicimos una última parada para revisar una ladera de montaña. Y nuevamente tuvimos premio: descubrimos tres Osos pardos (Ursus arctos) que, al poco tiempo, desaparecieron rápidamente de nuestra vista.

Finalmente llegamos a Hermonatur, donde nos alojaríamos esa noche. Aprovechamos las últimas horas de luz para dar una vuelta por los alrededores y todavía pudimos observar Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus), Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) y Busardo ratonero (Buteo buteo).

Terminamos el día cenando con la familia del alojamiento, en un ambiente tranquilo y familiar, acompañados de un buen vino de la tierra. Después de aquel madrugón y una jornada tan intensa, poco más necesitábamos.


Monasterio de Noravank

Perdiz chúcar

Quique con el lagarto de cristal


Collalba afgana

Pico sirio

Pájaro moscón europeo

Galápago del Caspio


Día 9 de mayo
Rumbo a Dilijan por las orillas del lago Sevan

Por donde la Perdiz pardilla

Despedida con la famila de Hermonatur


Buggy en Hermonatur


Águila calzada (morfo oscuro)

Alcaudón dorsirrojo


Curruca gavilana

El viaje se va acercando a su final, pero todavía nos quedan tres días por disfrutar y, después de lo vivido hoy, queda claro que todavía tenemos mucho que descubrir. Ha sido una gran jornada de pajareo, aunque también una de las más largas en carretera de todo el viaje.

Nos levantamos a las 6:30 y, justo antes del desayuno, damos un paseo por los alrededores de Hermonatur, disfrutando de las primeras horas de la mañana. Por allí conseguimos observar Pico sirio (Dendrocopos syriacus), Águila calzada (Hieraaetus pennatus), Chochín paleártico (Troglodytes troglodytes), Arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius) y Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), entre otras especies

Después de desayunar hacemos una pequeña excursión en todoterreno con uno de los hijos de Nune para intentar localizar la Perdiz pardilla (Perdix perdix). Finalmente conseguimos ver muy bien un ejemplar, pero el ave no nos da ninguna oportunidad para fotografiarla, ya que, la levantamos de nuestros pies y vuela lejos. Al menos, nos llevamos una buena observación.

De vuelta en Hermonatur nos despedimos de Nune y de su familia, agradeciéndoles la estupenda acogida, y ponemos rumbo al norte, hacia Dilijan. Hoy nos espera la jornada con más kilómetros de conducción del viaje, pero también tenemos previstas numerosas paradas interesantes.

A pocos kilómetros de Hermon volvemos a tener una sorpresa. En una ladera conseguimos localizar tres Osos pardos (Ursus arctos). Por la zona y el aspecto de los animales pensamos que podrían ser los mismos ejemplares que habíamos visto el día anterior antes de llegar a Hermonatur. Una nueva observación, aunque esta vez también bastante lejana.

Continuamos hasta la iglesia de Zorats, enclavada en la montaña y lugar de frecuentes visitas de peregrinos con un profundo significado espiritual para la comunidad local. Allí, nos espera uno de los pequeños objetivos del viaje: la Curruca gavilana (Curruca nisoria). Un bonito macho aparece realizando sus habituales idas y venidas por la zona y, esta vez sí, podemos disfrutarlo con tranquilidad. El lugar también nos permite observar Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), Estornino pinto (Sturnus vulgaris), Escribano cabecinegro (Emberiza melanocephala), Curruca mirlona oriental (Sylvia crassirostris) y Alondra común (Alauda arvensis), entre otras especies.

Seguimos avanzando y, al culminar el puerto de Caravasar, hacemos una nueva parada en una antigua construcción utilizada como refugio. Manuk nos explica que estos lugares servían de descanso a los comerciantes que recorrían la antigua Ruta de la Seda. Resulta curioso pensar que, siglos atrás, por estas mismas montañas transitaban caravanas cargadas de mercancías que conectaban Oriente y Occidente. En los alrededores conseguimos localizar un Acentor de Radde (Prunella ocularis), otro de los objetivos del día, acompañado de Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) y Alondra común (Alauda arvensis).

A pocos kilómetros paramos en las cercanías del lago Argichi. Aunque no podemos aproximarnos demasiado, desde nuestra posición comprobamos que el humedal está bastante animado, con numerosas anátidas, limícolas y gaviotas, muchas de ellas especies habituales para nosotros en la península Ibérica. Entre ellas destaca la Gaviota armenia (Larus armenicus). En los alrededores del coche también observamos Collalba gris (Oenanthe oenanthe), Corneja cenicienta (Corvus cornix), Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) y un bonito Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica).

Después hacemos una parada para almorzar en Martuni y retomamos la carretera hacia Dilijan, siguiendo buena parte del recorrido junto al enorme lago Sevan. Situado a unos 1.900 metros de altitud, es uno de los grandes paisajes naturales de Armenia y uno de los mayores lagos de montaña de la región. Sus aguas ocupan una enorme depresión rodeada de montañas, creando un paisaje abierto y espectacular.

Realizamos tres o cuatro paradas a lo largo de sus orillas antes de alcanzar nuestro destino final: una reserva donde se encuentra una importante colonia de cría de Gaviota armenia (Larus armenicus).

El recorrido nos sigue proporcionando buenas observaciones. Volvemos a localizar otra Curruca gavilana (Curruca nisoria), además de Mosquitero montano (Phylloscopus sindianus lorenzii), Lavandera boyera de la subespecie feldegg (Motacilla flava feldegg), Busardo moro (Buteo rufinus) y de estepa (Buteo buteo vulpinus), Abejaruco persa (Merops persicus), entre otras especies.

Y finalmente llegamos a la reserva. El espectáculo es impresionante: miles de Gaviotas armenias (Larus armenicus) ocupan la zona de cría, convirtiendo el lugar en un constante movimiento de aves, vuelos y reclamos. Entre ellas también conseguimos observar algún Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), Carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus), etc.

Cenamos en un buen restaurante al pie de la carretera, pero todavía nos queda el último tramo hasta Dilijan. Llegamos al alojamiento alrededor de las 22:30, completamente agotados después de una jornada larguísima, pero con la sensación de haber aprovechado cada kilómetro del camino. Cena, descanso y a dormir. Todavía nos quedan dos días de viaje.


Habitat de la Curruca gavilana

Alondra común

Refugio en la ruta de la seda

Acentor de Radde

Gaviota armenia

Lavandera boyera sp. feldegg

Ruiseñor pechiazul


Mosquitero montano


Lago Argichi

Lago Sevan


En la colonia de Gaviota armenia



Día 10 de mayo
El Parque Nacional de Dilijan y regreso a Ereván

Ávión común

Alrededores de Parz lich

Papamoscas semiacollarado

Ayer terminamos muy cansados y llegamos bastante tarde al Boutique Cassanova Inn, nuestro alojamiento en Dilijan, pero esta mañana no hace falta ni que suene el despertador. Todo el grupo está en pie, dispuesto a afrontar el penúltimo día por tierras armenias.

Después de desayunar sobre las 7:30, salimos del hotel y hacemos una primera parada para echar gasolina y cambiar algo de dinero. Pero, como suele ocurrir en este viaje, una parada rutinaria acaba convirtiéndose en una pequeña sesión de pajareo. En el edificio del restaurante que hay junto a la gasolinera descubrimos una gran colonia de Avión común (Delichon urbicum), que nos entretiene durante un buen rato observando sus continuos vuelos alrededor del edificio. Cuando finalmente decidimos que ya es hora de marcharnos, ponemos rumbo al Parque Nacional de Dilijan.

Situado en el noreste de Armenia, es una de las zonas forestales más importantes del país, con montañas cubiertas principalmente de hayas, robles y coníferas, además de numerosos arroyos y pequeños lagos. Un paisaje completamente diferente al de las zonas áridas que hemos recorrido durante buena parte del viaje.

Nuestra primera parada es en las proximidades del lago Parz, junto a un edificio medio derruido. Apenas hemos comenzado a caminar cuando empiezan a aparecer especies interesantes. Entre ellas, Pito euroasiático (Picus viridis), Papamoscas semiacollarado (Ficedula semitorquata), Mosquitero del Cáucaso (Phylloscopus nitidus) y Camachuelo carminoso (Carpodacus erythrinus), además de otras especies que van completando nuestra lista.

Nos desplazamos después hasta el propio lago Parz, un pequeño lago rodeado de bosque que constituye uno de los lugares recreativos más conocidos del parque. Quizá por eso mismo, a la hora a la que llegamos comienza a llenarse de visitantes y, aunque esperábamos encontrar más actividad de aves, el lugar resulta algo más flojo de lo esperado. Aun así, conseguimos observar una hembra de Pico menor (Dryobates minor), Trepador azul (Sitta europaea) y Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), entre otras especies.

Después de la mañana por los bosques de Dilijan, ponemos rumbo nuevamente hacia el lago Sevan, donde hacemos una parada para comer. Aprovechamos también para volver a fotografiar las Gaviotas armenias (Larus armenicus), esta vez posadas a pocos metros. Juanma está especialmente interesado en comparar los plumajes correspondientes a las diferentes edades, así que las gaviotas nos proporcionan una pequeña sesión fotográfica bastante entretenida.

El lago Sevan vuelve a mostrarnos su enorme superficie de agua rodeada de montañas. A casi 1.900 metros de altitud, su tamaño y su paisaje abierto hacen que parezca casi un mar interior. Es también uno de los principales puntos de concentración de aves acuáticas del país, por lo que cada parada en sus orillas puede deparar alguna sorpresa.

Terminamos la jornada en otro punto del lago, donde conseguimos observar muy bien una Lavandera boyera de la subespecie feldegg (Motacilla flava feldegg). También aparecen Abubilla común (Upupa epops) y Papamoscas papirrojo (Ficedula parva), entre otras especies.

A partir de aquí toca cambiar completamente el chip. Nos retiramos pronto hacia Ereván, ya que todavía tenemos bastantes kilómetros por delante y queremos llegar cuanto antes al mismo alojamiento donde estuvimos el primer día. Pero, como no podía ser de otra manera, Manuk todavía guarda una última parada.

A medio camino nos detenemos para visitar una colonia de Graja (Corvus frugilegus) que él controla habitualmente. Es una especie que no habíamos visto demasiado durante el viaje y que merece una última parada antes de continuar.

Poco más dio de sí este día, mucho más tranquilo que los anteriores, pero también necesario después del intenso recorrido que llevamos acumulado. Llegamos finalmente a Ereván, con la sensación de que el viaje está llegando a su fin. Solo nos queda un último día en Armenia.


Pito euroasiático

Zona recreativa en Parz lich




Mosquitero del Cáucaso

Rincón en el lago Sevan

Camachuelo carminoso

Cena en el lago Sevan

Graja

Día 11 de mayo
Monte Aragats y un último regalo

Manuk en el monte Aragats

Trepador rupestre occidental

Entre barro, agua y nieve en Aragats

Último día de nuestro viaje por Armenia. Con unas galletas y un café soluble que habíamos comprado el día anterior en un supermercado solucionamos el desayuno matinal y rápidamente a las 8:00 estamos ya en la puerta del alojamiento. Manuk viene a recogernos para afrontar nuestra última jornada, cuyo objetivo principal es llegar hasta el monte Aragats, aunque todavía nos quedan algunas especies por intentar antes de dar por terminado el viaje.

La primera parada la hacemos en una extensa llanura de la provincia de Armavir, un paisaje abierto y agrícola que contrasta con las montañas que nos esperan más adelante. Allí conseguimos observar Trepador rupestre occidental (Sitta neumayer), Collalba isabel (Oenanthe isabellina) y Curruca de Ménétries (Curruca mystacea), entre otras especies.

Continuamos nuestro camino y volvemos a detenernos en Aragatsotn, en una antigua cantera abandonada. Estos ambientes aparentemente poco atractivos vuelven a demostrar que pueden esconder buenas sorpresas. Aquí conseguimos, entre otras especies, una de las que todavía nos faltaban del viaje: Estornino rosado (Pastor roseus), del que hasta ese momento no habíamos conseguido ningún ejemplar. También observamos Alcaudón chico (Lanius minor), Escribano cabecinegro (Emberiza melanocephala), Collalba rubia oriental (Oenanthe melanoleuca), entre otros.

A media mañana alcanzamos finalmente el monte Aragats, el techo de Armenia y uno de los grandes macizos volcánicos del país. Sus laderas, todavía cubiertas de nieve en esta época del año, ofrecen un paisaje abierto y espectacular, con amplias zonas de montaña donde el frío y las condiciones extremas marcan la vida de sus habitantes.

Hacemos un pequeño recorrido entre nieve, barro y charcos, y pronto encontramos uno de nuestros objetivos: un buen grupo de Pardillos piquigualdos (Linaria flavirostris). También aparecen Tarabilla norteña (Saxicola rubetra), Roquero rojo (Monticola saxatilis), Alondra común (Alauda arvensis), ACarricerínlondra totovía (Lullula arborea) y PCarricerínetirrojo de Irán (Irania gutturalis), entre otras especies.

Para comer no necesitamos buscar demasiado. Manuk improvisa una mesa utilizando el maletero de su coche y allí mismo, en plena montaña, hacemos nuestra última comida de campo del viaje. Antes de continuar tenemos incluso tiempo para echar una mano a un paisano que intenta sacar su coche de la nieve. Una pequeña aventura más antes de emprender el camino de regreso a Ereván.

Todavía nos queda una última parada. En la planicie de Yeghvardi hacemos un nuevo intento por localizar la Calandria bimaculada (Melanocorypha bimaculata), una de las especies que se nos había resistido durante el viaje. Al principio no hay manera. Recorremos la zona y observamos ACarricerínbubilla común (Upupa epops), Collalba isabel (Oenanthe isabellina) y CCarricerínogujada común (Galerida cristata), pero de nuestra calandria, ni rastro.

Cuando ya damos la búsqueda por terminada y nos disponemos a subir al coche, alguien localiza a lo lejos un pequeño alaúdido. Volvemos a mirar con los prismáticos y, esta vez sí, no hay duda: es una CCarricerínalandria bimaculada (Melanocorypha bimaculata). Justo cuando parecía que se nos iba a escapar, aparece para poner el broche perfecto a nuestro viaje.

Ya solo nos queda regresar a Ereván. Al día siguiente nos espera el vuelo de vuelta a Madrid, con escala en Estambul, y con él se acaba nuestra aventura por Georgia y Armenia.

Han sido muchos kilómetros, madrugones, montañas, nieve, pistas, cañones, humedales y horas de coche, pero también una extraordinaria colección de encuentros con la fauna del Cáucaso. Desde el Perdigallo caucasiano en las montañas de Stepantsminda hasta los osos de Gndasar, la Collalba afgana en el monasterio de Noravank, las enormes colonias de Gaviota armenia en el lago Sevan y, finalmente, aquella última Calandria bimaculada que decidió aparecer en el último momento.

Un viaje intenso, de esos en los que la lista de especies es importante, pero en los que, al final, lo que permanece en la memoria son los lugares, las personas, las situaciones inesperadas y todos esos momentos compartidos en busca de un ave que muchas veces solo se deja ver durante unos segundos. Armenia y Georgia nos han dejado precisamente eso: muchas imágenes, muchas historias y, sobre todo, muy buen rollo entre todos los integrantes de la expedición.


Estornino rosado

Alcaudón chico




Construcción rusa para parar aludes

Collalba isabel

Planicie entre las montañas de Areni

Juanma buscando la calandria

Paco buscando

Fotos de la fauna de GEORGIA y ARMENIA

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